¿Pero qué es el tiempo?

(Imagen La persistencia de la memoria, de Salvador Dalí)

En el post anterior analizábamos el tiempo desde una perspectiva científica, esto es lo que tiene que decir un maestro zen al respecto:

Por lo tanto, creamos nuestro mundo. Creamos nuestro tiempo y nuestro espacio. También creamos la causa y el efecto que controla nuestras vidas. Todo esto es fruto de nuestra mente. En primer lugar, ¿qué es el tiempo? Pasado, presente y futuro no existen. ¿Dónde está el pasado? ¿Dónde está el futuro? No los podemos encontrar en lugar alguno. Todo el mundo lo sabe y se conforma con la creencia de que, por lo menos, el presente existe y es real. Pero incluso si decimos que el presente existe, sigue siendo una gran ilusión. ¿Dónde está el presente? Decir «presente», ya es pasado. En el momento que decimos esta palabra —«¡presente!»— ya es «pasado». Nuestro pensamiento crea el pasado, el presente y el futuro, de modo que tenemos el tiempo.

Tú creas el tiempo. Y el tiempo que creas es tu tiempo, no mi tiempo o el tiempo de otro. Digamos que alguien está esperando a su esposa. Se suponía que iban a verse a las cinco de la tarde, pero ya son las seis y media y todavía no ha llegado. Si tarda, él estará algo enfadado con ella. Ésta es la visión de «mi» mente, «mi» tiempo. Tal vez se haya retrasado porque esté acabando algo en la oficina. «Su» tiempo puede estar pasando rápidamente, y puede que no esté enfadada. Pero mientras yo espero en el coche, «mi» tiempo pasa lentamente, y «mi» tiempo se está desperdiciando. «Mi» tiempo es tiempo de sufrimiento, que pasa lentamente. Pero el «suyo» puede que no sea el mismo; tal vez esté trabajando mucho, intentando cumplir con un plazo, y el mismo periodo temporal esté pasando en realidad muy de prisa para ella. Esta es «mi» mente. Creamos nuestro tiempo, ya sea bueno o malo, feliz o triste. Creamos el tiempo con nuestras mentes pensantes.

Lo hacemos largo o corto. Lo hacemos malo o bueno. Veamos otro ejemplo: a las ocho en punto, vamos a una discoteca y bailamos con nuestros mejores amigos. Se trata de una fiesta estupenda. Todo el mundo se lo está pasando bomba. Entonces, en un momento dado, miramos la hora: «¡Oh, ya son las once y media! ¡Casi la hora de volver a casa! ¡Qué lastima!» Tres o cuatro horas han pasado como si sólo fuera una. Pero luego, en otra ocasión, vamos al aeropuerto para recoger a la novia. Hace un mes que no la vemos y estamos excitadísimos. Pero su avión tiene una hora de retraso. Los minutos pasan muy lentamente. Parece una eternidad. «¿Por qué no viene el avión? Quiero verla pronto ¡Pero el avión no viene!» Esta hora esperando a la novia es un tiempo larguísimo ¡parece un mes o un año! ¡Ah, sufrimiento! [Grandes risas] Pero en la discoteca, bailando con los amigos, la misma medida de tiempo da la sensación de que dura cinco minutos. «¡Sólo una hora, qué lastima!» ¡Ja ja ja ja! O sea que nuestra mente hace que una hora sea corta o larga. Todo es fruto de nuestro pensamiento: ¿Cómo mantenemos nuestra mente, ahora? ¿Qué tipo de mente tenemos?

Fragmento del libro La brújula del zen, del maestro zen Seung Sahn.

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