¿Qué es el zen?

Un día, un estudiante de Chicago fue al Centro Zen de Providence y preguntó a Seung Sahn Soen-Sa: «¿Qué es el Zen?»

Soen-sa levantó su bastón zen sobre su cabeza y dijo: «¿Comprendes?»

El estudiante dijo: «No sé.»

Soen-sa dijo: «Esta mente no-sé eres tú. El zen es entenderte a tí mismo.»

«¿Qué es lo que entiende de mí? Enséñeme.»

Soen-sa dijo: «En una fábrica de galletas se cuecen muchas galletas en forma de animales, coches, personas y aviones. Todas tienen nombres y formas distintas, pero están hechas de la misma pasta y tienen el mismo sabor.
De igual modo, todas las cosas del universo –el sol, la luna, las estrellas, las montañas, los ríos, los seres humanos, etc... tienen diferentes formas y nombres, pero están hechas de la misma substancia. El universo está organizado en pares de opuestos. Luz y tinieblas, hombre y mujer, sonido y silencio, bueno y malo. Pero todos estos opuestos son equivalentes, pues están hechos de la misma substancia. Sus nombres y sus formas son diferentes, pero su substancia es la misma. Nombres y formas son creados por tu pensamiento. Si no piensas ni estás apegado al nombre o a la forma, entonces toda substancia es una. Tu mente no-sé elimina todo pensamiento. Ésta es tu substancia. La substancia de este bastón zen y tu propia substancia son la misma. Tu eres este bastón, este bastón es tú.»

El estudiante dijo: «Algunos filósofos afirman que esta substancia es energía, mente, Dios o materia. ¿Cuál es la verdad?»

Soen-sa dijo: «Cuatro ciegos se dirigieron al zoo, fueron a ver al elefante. Un ciego tocó su costado y dijo: "El elefante es como una pared". El siguiente ciego tocó su trompa y dijo: "El elefante es como una serpiente". El siguiente ciego tocó su pata y dijo: "El elefante es como una columna". El último ciego tocó su cola y dijo: "El elefante es como una escoba". Entonces los cuatro ciegos empezaron a discutir, cada uno de ellos creyendo que su opinión era la correcta. Cada uno comprendió solamente la parte que había tocado; ninguno de ellos entendió el todo.
La substancia no tiene ni nombre ni forma. Energía, mente, Dios y materia son todos ellos nombre y forma. La Substancia es el Absoluto. Tener nombre y forma es tener opuestos. Así que el mundo entero es como estos ciegos discutiendo entre ellos. No entenderte a tí mismo es no entender la verdad. Por eso hay luchas entre nosotros. Si todo el mundo se entendiera a sí mismo, alcanzaría el Absoluto. Entonces el mundo estaría en paz. La paz mundial es el zen.»

El estudiante dijo: «¿De qué modo la práctica del zen crea la paz mundial?»

Soen-sa dijo: «La gente desea dinero, fama, sexo, comida y descanso. Estos deseos son pensamientos. Pensar es sufrir. Sufrir significa que no hay paz mundial. No pensar es no sufrir. No sufrir significa paz mundial. La paz mundial es el Absoluto. El Absoluto es el Yo.»

El estudiante dijo: «¿Cómo puedo entender el Absoluto?»

Soen-sa dijo: «Tienes que entenderte a tí mismo.»

«Cómo puedo entenderme a mí mismo?»

Soen-sa levantó su bastón zen y dijo: «¿Ves esto?»

Entonces golpeó rápidamente la mesa con el bastón y dijo: «¿Oyes esto? Este bastón, este sonido y tu mente, ¿son lo mismo o son distintos?»

El estudiante dijo: «Lo mismo.»

Soen-sa dijo: «Si dices que son lo mismo te golpearé treinta veces. Si dices que son distintos también te golpearé treinta veces. ¿Por qué?»

El estudiante permaneció en silencio.

Soen-sa gritó «¡¡¡KATZ!!!». Luego dijo: «Llega la primavera, la hierba crece por sí sola.»