¿Qué es la felicidad al fin y al cabo?

¿Qué es la felicidad al fin y al cabo?

¿Porqué cuesta tanto estudiar la felicidad?

Uno de los problemas es que los investigadores a menudo miden cosas diferentes y luego hablan de ellas como si fueran medidas intercambiables de la misma cosa. Podemos medir lo feliz que es alguien en el momento o cuan satisfechos están con sus vidas, y aunque ambos datos son interesantes, no son lo mismo. Por ejemplo, ahora sabemos que una vez que ganas alrededor de 50.000 € por año, tu felicidad no aumenta con más ingresos, pero si tu satisfacción. Así que las políticas públicas que llevan a los ciudadanos a decir «estoy satisfecho» no son necesariamente las mismas que las que les llevan a decir «soy feliz», así, cuando hacemos política, primero debemos decidir cuál de ellas queremos maximizar.

¿Podemos confiar en lo que dice la gente acerca de la felicidad?
Existe la creencia generalizada de que es «objetivo» medir las contracciones musculares y el flujo sanguíneo cerebral, pero «subjetivo» medir la felicidad preguntando a la gente cómo se sienten. Eso es basura. Los informes de las personas sobre sus emociones son muy fiables y no se correlacionarían con todos los otros indicadores de la emoción, si no lo fueran. La cuestión no es lo que pides, sino cuando. Pidiendo a la gente que informe de cómo se sintieron ayer cuando miraban la televisión no es particularmente útil ya que los informes retrospectivos son muy sesgados. Idealmente, deberíamos hacer esta pregunta cuando la gente está en medio de la acción de mirar la televisión. Desafortunadamente, hasta hace poco, la recogida de datos de esta manera ha sido muy poco práctica.

¿Cómo ha abordado este problema de tiempo?
Trackyourhappiness.org es un proyecto de investigación que utiliza smartphones para resolver el problema. Enviamos mensajes de texto pidiendo voluntarios que informen de cómo se sienten y lo que están haciendo en ese preciso minuto.

Más de 5.000 personas de 83 países se han inscrito. ¿Hay sorpresas en los datos?
Sí. Por ejemplo, la mayoría de nosotros pensamos que es divertido dejar a nuestra mente vagar (lo que ocurre alrededor de la mitad de las veces). Pero nuestros datos muestran que cuando la mente está vagando, la gente es menos feliz, no más. La gente es más feliz cuando piensan en lo que están haciendo y no en otra cosa. Esto es cierto incluso en los desplazamientos o lavando los platos.

¿Por qué? Seguramente los pensamientos felices nos hacen más felices.
Yo siempre lo había creído, y lo mismo toda la gente que conozco, pero estábamos equivocados. La gente que está «aquí y ahora» parecen más felices que los que no lo están. Esa es una razón por la que la interacción social hace a la gente feliz. Cuando hablas con alguien, tu mente raramente divaga, ya que estás escuchando y pensando en qué decir. La interacción nos mantiene atados a este momento. No nos permite evadirnos.

¿Qué más nos hace felices?
No hay muchas sorpresas. Como tu abuela hubiera dicho, la lista incluye a las amistades, la salud, el dinero, el sueño y el sexo. En mi opinión, la única sorpresa son los niños, que tienen un impacto negativo pequeño pero fiable sobre la felicidad.

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Daniel Gilbert, es profesor de psicología en la Universidad de Harvard, autor del excelente libro Tropezar con la felicidad (2006)

Fuente: New Scientist