Agnosia visual

«¿Eso es una ceja, unas gafas o el ojo? ¡No veo, no me puedo mover!». Estas fueron las dos primeras frases que dijo Esther Chumillas cuando despertó en la UCI del hospital madrileño del Niño Jesús después de sufrir una meningitis. «Por poco me mata con 13 años», afirma con voz temblorosa. Esther padece agnosia visual. Apenas se conocen ocho casos como el suyo en el mundo de las aproximadas 7.000 enfermedades raras diagnosticadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Cuando salió de cuidados intensivos comenzó a divisar bultos, pero no sabía quien era esa chica del espejo. No se reconocía. «Era un espectro. Me miraba y solo veía rasgos difuminados como si fuesen estelas. Solo veía un fantasma perdido en un espejo. No sabía si lo que tocaba era mi boca, mi oreja o la nariz. Nada». A pesar de los años transcurridos –hoy tiene 29– la angustia sigue apoderándose de ella cuando lo recuerda.

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Fuente: El País