Así nació La Liebre de Marzo

(Fernando, Xavier y Enric con el Maestro zen Seung Sahn)

Otro fragmento del texto aparecido en la Revista Ulises nº 11, por Fernando Pardo, dónde narra los inicios de la editorial y su «obsesión» por determinado título...

Con el tiempo acabé mi carrera de filosofía, pero decidí que me interesaba más el zen. Tras la lectura del texto de Lin Chi comprendí que para entender, o mejor sería decir alcanzar, el zen necesitaba la guía de un auténtico Maestro zen. ¿Existían todavía auténticos Maestros zen? ¿Qué posibilidad tenía un joven español con pocos medios de estudiar con un Maestro zen? Me hice un plan. Decidí escribir al Maestro zen japonés Deshimaru, por aquel entonces instalado en París, dispuesto a ir a la capital de Francia para estudiar con él. Mientras tanto llegó a mis manos, por azar mientras visitaba otra librería, un libro en inglés, editado por Grove Press, una editorial que había publicado, entre otros, al escritor beat William Burroughs, titulado Dropping Ashes on the Buddha: The Teachings of Zen Master Seung Sahn. Se trataba de un libro fascinante en el que un Maestro zen coreano contemporáneo hablaba del zen de una forma que pude relacionar con la del Maestro Li Chi. Era como si de forma mágica existiera una corriente siempre viva que no había desaparecido tras varios siglos. Decidí también escribir al Maestro zen Seung Sahn, por aquel entonces en Estados Unidos, pidiendo consejos para la práctica del zen.

Pasaron los meses y recibí una respuesta del Maestro zen Deshimaru. Me decepcionó totalmente: era una carta fría e impersonal en la que me enviaban un folleto, poco atractivo, de algunas de las actividades que hacían en Francia. Mientras esperaba la contestación del Maestro zen Seung Sahn comprobé que había enviado mi carta a una dirección totalmente errónea, por lo que me resigné a no recibir una respuesta. Cual sería mi sorpresa cuando me llegó una carta del Providence Zen Center, en el que vivía por aquel entonces el Maestro Seung Sahn. Se trataba de una carta firmada de puño y letra por el Maestro en la que se detenía con precisión y un sincero entusiasmo en todo lo que, en mi torpe inglés, había tratado de expresar y me daba consejos preciosos para practicar el verdadero zen. Periódicamente el Maestro Seung Sahn me hacía llegar los boletines del Providence Zen Center con enseñanzas y noticias varias de sus actividades. En uno de estos boletines se hacía mención de que un mallorquín que estaba estudiando arte en Nueva York, y que se había hecho discípulo del Maestro, regresaba a España. Daban su dirección en Mallorca, para quien estuviera interesado en el zen. Le escribí una carta y quedó alucinado de que alguien en nuestro país supiera del Maestro Seung Sahn. Nos fuimos carteando y me dijo que si lo ayudaba, pretendía invitar a Mallorca al Maestro para dirigir un retiro zen. En la primavera de 1978 el Maestro zen Seung Sahn dirigió su primer retiro en España en un monasterio católico de Mallorca, alquilado para la ocasión. Participaron unas veinte personas. Por supuesto, allí estaba yo.

Fue un retiro potente al estilo tradicional. La práctica era dura, pero la presencia del Maestro zen Seung Sahn, sus entrevistas y sus charlas fueron inolvidables. En el retiro hice amistad con Enric Mus, un mallorquín que había acudido al retiro desde su puesto de guardabosques: en una ermita de una montaña se dedicaba a controlar incendios ¡igual que Jack Kerouac en Ángeles de desolación!

Al cabo de un año me escribió Enric para decirme que vivía en una comunidad hippie en Gerona, entre Banyoles y Olot, y que habían decidido invitar al maestro Seung Sahn. Aquel año hicimos primero el retiro en Mallorca y luego viajamos a Catalunya con el Maestro. Enric me había pedido que pusiera mi teléfono de Barcelona en los folletos de la comunidad, pues ellos no tenían ni luz, y que le hiciera el favor de llevar la información, para poder preparar un díptico sobre el retiro, a una imprenta de Barcelona. Una tarde me dirigí al estudio de diseño. Alguien decidió que el trabajo lo hiciera un tal Xavier («al que le gustaban el yoga y estas cosas...»). Le expliqué lo que tenía que ir en el díptico al tal Xavier y éste se interesó por el retiro zen. Me preguntó si valía la pena y yo le dije, totalmente convencido, que era muy bueno.

Xavier acudió al retiro e hizo buenas migas con Enric y conmigo. Luego nos fuimos viendo en otros retiros zen. Una noche, frente a unas merecidas tazas de té, tras un duro día de largas horas de meditación, les estaba comentando alguna de mis últimas lecturas, que ahora eran casi siempre en inglés o en francés. Xavier y Enric coincidieron en que era una pena que no se publicaran estos libros en nuestro país. De repente, de forma totalmente disparatada, se nos ocurrió la idea de editarlos nosotros; una editorial especializada en zen, meditación y otros temas que nos entusiasmaban. Poco a poco decidimos que la idea no era tan estrambótica. Xavier era diseñador y conocía el mundillo de las imprentas, yo podía traducir los primeros libros, ya que por aquella época colaboraba con algunas editoriales, haciendo informes y traducciones y Enric era un vendedor nato, pero muy distinto al vendedor clásico. Era una persona que contagiaba el entusiasmo por los temas en los que creía, aunque solo por los que creía. Así nació La Liebre de Marzo.