Desplegándose, pequeña joya

Una expresión llena de imágenes sugerentes para el que necesita tiempo y lugar para reconocer de nuevo el imprescindible dialogo cuerpo-mundo sin más.  Esta pequeña joya es interesante para todos y sobretodo para aquellos que trabajan o saben de personas, de cuerpos que se han sentido frágiles, cerrados o enfermos.

Hengstenberg nos muestra una estrategia para recuperar la mirada y la presencia que permite al cuerpo respirarse, erguirse, abrirse de nuevo al mundo. El camino es el equilibrio que nos guía hacia la confianza y la tranquilidad en uno mismo, sin estrategias psicológicas, sin trucos y con confianza.

Equilibrio implica balance entre mi modo de estar en el mundo y lo que mi cuerpo debe encontrar para aprender simplemente a estar, sin más, sosteniéndose de manera relajada y duradera. Las imágenes de los niños y niñas que trabajaron con Elfriede Hensgtenberg hablan por sí solas de cómo el equilibrio siempre es dinámico puesto que requiere del constate ajuste entre el modo de estar -de un momento determinado- y la búsqueda interna, minuciosa, hacia la confortabilidad en una pequeña base de sustentación, no del todo segura, pero conocida, familiar.

Adaptarse a una realidad dura, concreta (superficies u objetos estrechos, altos o ligeramente pesados) significa disponer de constantes feedbacks con  la conciencia del cuerpo que siente de nuevo su peso, su eje, su ajuste interno. Las antiguas e impactantes imágenes del libro muestran los cambios físicos y de actitud cuando existe de nuevo su equilibrio. Sin duda dan que pensar  sobre la salud y el bienestar en general. 

Equilibrar el cuerpo físico, levantar la cabeza y la mirada, respirar mientras el cuerpo encuentra.

Respirar el cuerpo de manera que se expanda en todas las direcciones es desplegar los sentidos, el sentido vital, la inercia de la propia vida que queda reflejada en la imagen de la niña y la flor. Y así, al levantar la mirada y saberse en un lugar conocido, el espacio llena los pliegues, abre bloqueos hasta encontrar ese lugar del uno en sí mismo

Hengstenberg nos ofrece la oportunidad de desplegar algo que se nos arrugó con la experiencia vital. Desplegarse ante uno mismo es más esencial que enfrentarse al mundo puesto que es el primer paso. Nuestro propio cuerpo nos acompaña, puede ser frontera o ventana abierta al mundo.

Teresa Godall Castell

Desplegándose, de Elfriede Hengstenberg.