El budismo y la consciencia

Tienen en común sus 33 años, su pasión por la biología y haber compartido a Francisco Varela como maestro. El francés Antoine Lutz es doctor en Ciencias Cognitivas, y en el Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin estudia las reacciones de los cerebros de monjes tibetanos entrenados en meditación e introspección. El doctor Diego Cosmelli trabaja en el Laboratorio de Neurociencias Cognitivas del Departamento de Siquiatría de la Universidad Católica.

¿Qué regiones del cerebro, relacionadas con el bienestar o la felicidad, se activan en las experiencias con monjes budistas?

–Antoine Lutz (A.L.): No hay sólo una región cerebral que se active con el bienestar. Y además hay muchos estilos de meditación, de los cuales se espera que produzcan efectos distintos sobre la mente. Una meditación, por ejemplo, busca entrenar la concentración. Ahí lo que importa es la capacidad de entrenar y calmar la mente. En ese caso se ve que se activan circuitos cerebrales que están asociados principalmente con la atención. Otro tipo de meditación busca generar un estado de compasión, actitudes altruistas. En ese caso se activan regiones del cerebro relacionadas con emociones positivas, pero también una zona que reacciona cuando alguien se acerca o se aleja de hechos que dan miedo o que atraen fuertemente. Cuando se practica la meditación que genera compasión, hay una activación preferente del lado izquierdo del cerebro. Se activan regiones relacionadas con la intención motriz de acercarse a otra persona, de establecer contacto social con el otro. Y también se activa la ínsula, una región cortical que está muy oculta y que está asociada a la capacidad de sentir el propio cuerpo.
 
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