El «Psiconauta reticente»

El autor Michael Pollan siempre había sentido curiosidad por las plantas psicoactivas, pero su interés se disparó cuando se enteró de un estudio de investigación en el que a personas con cáncer terminal se les administraba un psicodélico llamado psilocibina –el ingrediente activo de los «hongos mágicos»– para ayudarles a lidiar con su angustia.

«Parecía una idea tan loca que empecé a investigarlo», dice Pollan. «¿Por qué una sustancia de un hongo debería ayudar a las personas a lidiar con su mortalidad?»

Pollan, cuyos libros anteriores incluyen The Omnivore's Dilemma (El dilema del omnívoro) y In Defense Of Food, comenzó a investigar diferentes usos terapéuticos experimentales de los psicodélicos y descubrió que las sustancias se usaban para tratar la depresión, la adicción y el miedo a la muerte.

Luego decidió dar un paso más: Pollan, que se describe como «Psiconauta reticente», reclutó a guías para ayudarlo a experimentar con LSD, psilocibina y 5-MeO-DMT, una sustancia en el veneno del sapo del Desierto de Sonora.

Cada una de las experiencias de Pollan con psicodélicos fue precedida por preocupación y duda. Pero, dice, «más tarde me di cuenta de que era mi ego el que intentaba convencerme de no hacer lo que iba a desafiar a mi ego».

El nuevo libro de Pollan, How to Change Your Mind: What the New Science of Psychedelics Teaches Us About Consciousness, Dying, Addiction, Depression, and Transcendence, relata sus experiencias con las drogas y también examina la historia de los psicodélicos y sus posibles usos terapéuticos.

LO MÁS DESTACADO DE LA ENTREVISTA

Sobre cómo se administra la psilocibina psicodélica en la terapia para la depresión

La forma en que se usa (la psilocibina) es en un entorno muy controlado o guiado. ... No solo te dan una pastilla y te envían a casa; estás en una habitación. Estás con dos guías, un hombre, una mujer. Estás acostado en un cómodo sofá. Llevas auriculares y escuchas una lista de reproducción de música cuidadosamente seleccionada –composiciones instrumentales en su mayor parte– y llevas un antifaz, todo lo cual es para alentar un viaje muy interior.

Alguien está, de alguna manera, cuidando de ti y te preparan con mucho cuidado por adelantado. Te dan un conjunto de «instrucciones de vuelo», como las llaman, que es lo que debes hacer si te entra mucho miedo o si estás empezando a tener un mal viaje. Si ves un monstruo, por ejemplo, no intentes huir. Camina hacia allí, plántate y di: «¿Qué tienes que enseñarme? ¿Qué estás haciendo en mi mente?» Y si haces esto, de acuerdo con las instrucciones de vuelo, tu miedo se transformará en algo mucho más positivo muy rápidamente.

Sobre cómo los psicodélicos pueden ayudar a cambiar las historias que contamos sobre nosotros mismos

Las drogas fomentan nuevas perspectivas sobre viejos problemas. Una de las cosas que nuestra mente hace es contarnos historias sobre nosotros mismos. Si estás deprimido, tal vez se te cuenta una historia de que no vales nada, que nadie podría amarte, no eres digno de amor, que la vida no mejorará. Y estas historias –que son impuestas por nuestros egos en realidad– nos atrapan en estos circuitos meditabundos de los que es muy difícil salir. Son patrones de pensamiento muy destructivos.

Lo que las drogas parece que hacen es desactivar durante un período de tiempo la parte del cerebro donde el yo habla consigo mismo. Se le llama red neuronal por defecto, y es un grupo de estructuras que conectan partes de la corteza cerebral –la parte evolutivamente más reciente del cerebro– con niveles más profundos donde residen la emoción y la memoria. Y es un centro neurálgico muy importante en el cerebro y ocurren muchas cosas importantes allí: autorreflexión y reflexión, viajes en el tiempo. Es a donde vamos a pensar sobre el futuro o el pasado, y teoría de la mente, la capacidad de imaginar los estados mentales de otros seres y, creo, lo más importante, el yo autobiográfico. Es la parte del cerebro, al parecer, donde incorporamos cosas que nos suceden, nueva información, con un sentido de quiénes somos, quiénes fuimos y quiénes queremos ser. Y ahí es donde se generan estas historias. Y estas historias pueden ser realmente destructivas, nos atrapan. ...

Esta red se desactiva (con psicodélicos), en cierto modo se desconecta durante un período de tiempo. Y es por eso que experimentas esta disolución del yo o ego, que puede ser algo aterrador o liberador, dependiendo de tu mentalidad. Esto es lo que permite a las personas, creo, tener esas nuevas perspectivas sobre ellos mismos, darse cuenta de que no necesitan quedar atrapados en esas historias y que en realidad podrían escribir nuevas historias sobre ellos mismos. Eso es lo que es liberador, creo, de la experiencia cuando funciona.

Sobre cómo los psicodélicos pueden ayudar a los moribundos a enfrentar sus muertes

El Prozac no ayuda cuando te enfrentas a tu mortalidad. Pero aquí tenemos algo que ocasiona una experiencia en las personas –una experiencia mística– que de alguna manera hace que sea más fácil soltarlo. Y creo que parte de eso tiene que ver con el hecho de que experimentas la «extinción» de ti mismo y es una especie de ensayo de la muerte. Y creo que eso puede ser parte de lo que ayuda a las personas, que expanden su sentido de lo que es su propio interés y su propio interés es algo más grande que lo que contiene su piel. Y cuando tienes ese reconocimiento, creo que morir se vuelve un poco más fácil. ...

No hay manera de demostrar esto, obviamente, y es una pregunta que realmente me molestó como periodista escéptico materialista pasado de moda. Es como, «¿Y si estas drogas están induciendo una ilusión en la gente?» Recibí una variedad de respuestas a esa pregunta de los investigadores. Una de ellas fue: «¿A quién le importa si los ayuda?» Y puedo ver el sentido de eso. La otra fue: «Oye, esto está fuera de mi alcance, ninguno de nosotros sabe lo que sucede después de que morimos». Y otros dicen: «Bueno, esta es una frontera abierta».

Las experiencias que tienen las personas son muy reales para ellos –son hechos psicológicos. Y una de las cualidades realmente interesantes de la experiencia psicodélica es que las ideas que tienes sobre ellas tienen una durabilidad ... Esto no es solo una opinión, esto es verdad revelada, entonces la confianza que la gente tiene es difícil de sacudir, en realidad.

Sobre un estudio del Johns Hopkins sobre el uso de la psilocibina para ayudar a las personas a dejar de fumar

Fumar es una adicción muy difícil de romper. Es una de las adicciones más difíciles de romper. (Quería entender) cómo, después de un solo viaje de psilocibina, podían decidir «no voy a volver a fumar nunca» basándose en la perspectiva que habían alcanzado. Y decían cosas como: «Bueno, tuve esta experiencia increíble. Morí tres veces. Me crecieron alas. Volé a través de historias europeas. Contemplé todas estas maravillas. Vi mi cuerpo en una pira funeraria en el Ganges. Me di cuenta de que el universo es increíble y que hay tanto que hacer que matarme a mí mismo me pareció realmente estúpido». Y esa fue la percepción. Sí, suicidarte es realmente estúpido, pero tenía una autoridad que nunca tuvo. Y ese, creo, es el regalo de estos psicodélicos.

Sobre su propia experiencia viajando con hongos

Tuve una experiencia que fue a la vez aterradora, extática y extraña. ... Me encontré en este lugar donde ya no podía controlar mis percepciones, y sentí que mi sentido de mí mismo se dispersaba al viento, casi como si una pila de post-it hubiera sido liberada por el viento, pero para mi ya estaba bien. No sentía ningún deseo de volver a juntar los papeles en mi yo habitual ...

Luego miré hacia afuera y me vi extendido sobre el paisaje como una capa de pintura o mantequilla. Estaba fuera de mí mismo, aparte de mí, literalmente, y la conciencia que lo contemplaba ... no era mi conciencia normal, estaba completamente impasible. Era desapasionado. Estaba conforme, mientras me veía a mí mismo disolviéndome sobre el paisaje.

Lo que traje de vuelta de esa experiencia fue que no soy idéntico a mi ego, que hay otro terreno sobre el cual plantar los pies y que nuestro ego es como una especie de personaje que está parloteando neuróticamente en nuestras mentes. Y es bueno para muchas cosas. Quiero decir, el ego escribió el libro, pero también puede ser muy duro, y es liberador tener cierta distancia. Y ese fue un gran regalo, creo.

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Fuente: NPR