La naturaleza de Buda y el cerebro dividido

Un relato antiguo

Hay una historia tradicional budista sobre una estatua de un valor incomparable, que se perdió y luego fue olvidada. Generación tras generación, diversos tipos de deshechos humanos y basura se acumularon y la enterraron. Nadie sospecha que algo importante se encuentra bajo la tierra. Finalmente, pasa por ahí una persona clarividente que comenta: «Si alguien cava aquí, y limpia lo que encuentre, descubrirá algo invalorable.» Pero, ¿quién seguiría un consejo así?

Nuestro cerebro dividido

En su notable libro, «The Master and his Emissary», el psicólogo neurológico Iain McGilchrist ofrece una gran cantidad de evidencia científica para apoyar su afirmación de que dos realidades opuestas tienen sus raíces en la estructura bi-hemisférica del cerebro humano.

Aunque cada hemisferio está especializado, ninguno funciona como un «cerebro independiente». Integran sus actividades para producir movimientos físicos, procesos mentales y comportamientos mayores, y diferentes, que sus contribuciones individuales. Con funcionales escáneres de RMN, ahora se utilizan habitualmente imágenes del cerebro en tiempo real  para determinar los efectos funcionales de todo tipo de golpes y lesiones cerebrales y, de esa manera, podemos observar cómo los hemisferios actúan conjuntamente como «procesadores oponentes».

Básicamente, el hemisferio derecho es mudo, percibe de una manera integral holística Gestalt y sintetiza el espacio. El hemisferio izquierdo, la sede del lenguaje, analiza el tiempo. El hemisferio derecho codifica información sensorial en forma de imágenes, el izquierdo en forma de palabras y conceptos. La especialización de la función ofrece todo tipo de ventajas, pero la integración de esas funciones es un punto de especial vulnerabilidad. Cuando se trata de una mente-cerebro humano grande y compleja, la armonía se puede perder fácilmente.

La relación evolutiva entre los hemisferios derecho e izquierdo, sugiere McGilchrist, se asemeja a la historia de un sabio maestro espiritual que de forma desinteresada gobierna un pequeño reino. Al ver que no es posible para él supervisar personalmente la burocracia del gobierno en distintas partes de su reino, el maestro se lo encomienda a su brillante emisario. Conforme pasa el tiempo, sin embargo, el ambicioso emisario prioriza sus propias metas y valores. Finalmente obtiene suficiente poder y posición para engañar al pueblo y encarcelar al maestro. El resultado es una tiranía que al final lleva al colapso y la ruina.

En los 200.000 años de historia de los humanos anatómicamente modernos, los hemisferios cerebrales tienen una larga historia de co-evolución productiva. El inclusivo y empático hemisferio derecho está en sintonía con los sonidos sociales y emocionales del habla, la música, todas las sutilezas de la relación y el procesamiento holístico. Las grandes habilidades del hemisferio izquierdo son la conciencia lingüistica (la representación de la vida en palabras), las matemáticas y el control motor de la mano dominante (por lo tanto, la fabricación de herramientas complejas). Es un competidor natural que siempre puede explicar su propio punto de vista. Uno de esos puntos de vista es que es el hemisferio «dominante»  –el que merece hablar en nombre de ambos. Cuando se trata de la evolución cultural humana, por lo general ha reclamado el asiento del conductor durante los últimos miles de años.

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Recomendamos uno de los primeros y más interesantes libros sobre este tema, que combina Darwin con Buda en un tango inolvidable: Naturaleza de Buda de Wes Nisker.

Fuente: Ecobuddhism