Siete fascinantes casos neurológicos

«Jason es un paciente de un centro de rehabilitación de San Diego. Antes de ser visitado por mi colega el doctor Subramaniam Sriram, ha estado varios meses en un estado semicomatoso llamado mutismo acinético. Jason está postrado en cama, y es incapaz de andar, reconocer o interaccionar con personas —ni siquiera con sus padres—, aunque está totalmente alerta y a menudo sigue con los ojos a la gente de alrededor. Pero si su padre se va a la habitación de al lado y le telefonea, Jason es plenamente consciente en el acto, reconoce a su padre y conversa con él. Cuando el padre regresa a la habitación, Jason vuelve enseguida al estado de zombi. Es como si en su cuerpo hubiera dos Jason atrapados: uno conectado con la visión, que está alerta pero no consciente, y el otro conectado con la audición, que está alerta y consciente. Estas misteriosas idas y venidas de la personalidad consciente, ¿qué podrían revelar sobre como genera el cerebro conciencia de uno mismo?»

Lee más casos del doctor Ramachandran aquí.

Tanto Los laberintos del cerebro como El mandala del cuerpo nos ponen al día sobre los avances de los estudios neurocientíficos sobre los mapas cerebrales, que pueden servir tanto para deporte, practica del taichi o yoga, como para recuperase de algunas lesiones. Una interfaz extraordinaria ente la mente y el mundo.

Como dice Ramachandran, estos estudios en cierto modo dan la razón a muchas milenarias vias de liberación oriental:

Estas fantasmagóricas historias breves acaso nos recuerden a Edgar Allan Poe o Philip K. Dick. Sin embargo, son todas ciertas, y constituyen solo algunos de los casos que aparecen en este libro. Un estudio a fondo de estas personas puede ayudarnos no solo a determinar por qué se producen estos síntomas extraños, sino también a entender las funciones del cerebro normal —el del lector y el mío—. Quizás algún día lleguemos incluso a responder a la pregunta mas difícil de todas: ¿cómo da origen el cerebro humano a la conciencia? ¿Qué o quién es este «yo» dentro de mí que ilumina un diminuto rincón del universo mientras el resto del cosmos sigue su curso indiferente a cualquier preocupación humana? Estamos ante una cuestión que se acerca peligrosamente a la Teología.


Fuente: amazings