Utiliza la técnica Alexander para meditar más cómodamente

(Foto de Megumi Yoshida. Ilustración de Kyle Pierce)

Dos cosas suelen ir mal cuando alguien ha recibido instrucción de meditación y les han dicho cómo mantener sus cuerpos y como respirar. La primera es que reciben la instrucción de una manera rígida y adoptan una postura que es una imitación limitada de la que ellos imaginan que está siendo descrita. La segunda es que cualquier enfoque rígido que toman al principio se convierte en un hábito fuertemente abrazado, uno que puede tomar toda una vida para romper. Esto puede limitar nuestra práctica y también conducir al dolor físico e incluso lesiones.

Una forma de trabajar con estos problemas, que está encontrando adherencia entre los meditadores, es la Técnica Alexander. Desarrollada a finales de 1800 por Frederick Matthias Alexander, ayuda a crear conciencia sobre la postura y el movimiento del cuerpo, centrándose en la relación entre la cabeza, el cuello y la columna vertebral con el resto del cuerpo. Alexander, un actor de Shakespeare, descubrió que la forma habitual de retracción de su cabeza en su cuello y espina dorsal le estaba haciendo perder la voz al final de una actuación. Al liberarse de este patrón fundamental de tensión, pudo superar sus problemas vocales. A partir de esto, desarrolló un programa para ayudar a las personas a deshacer los hábitos nocivos de su cuerpo, que pasó a enseñar durante más de cincuenta años.

La Técnica Alexander es bien conocida por ayudar a las personas a mejorar su postura y su fluidez y coordinación en movimiento. Sin embargo, según Michael Ostrow, un antiguo profesor en el Centro de Nueva York para la Técnica Alexander y anteriormente un practicante Zen, aunque estos beneficios son importantes, el objetivo más profundo es liberarnos de las reacciones habituales a los desafíos de cada momento en nuestra vida diaria, tanto si estamos sentados quietos en meditación como corriendo una maratón.

El entrenamiento en la técnica de Alexander se enseña generalmente individualmente y utiliza una guía práctica para ayudar a transmitir nuevas experiencias de cómo utilizar el cuerpo. Pero para tener una muestra, le pedimos a Ostrow que compartiera algunas directrices introductorias para los meditadores.

Paso 1: Siente el contacto de los huesos sobre los que te apoyas con cualquier superficie que estén tocando. Observa si tu pelvis está cómodamente erguida, o enrollada debajo, o arqueada con la parte superior inclinada hacia adelante. Permite que cualquier tensión alrededor de los huesos con los que te sientas disminuya. Deja ir cualquier tensión que sostenga las piernas y la pelvis juntos, particularmente alrededor de los muslos internos y las partes superiores de los muslos. Prueba a balancearte suave y ligeramente hacia atrás y hacia adelante sobre los huesos isquiones, con la pelvis y la columna vertebral como una sola unidad. Incluso cuando estés sentado inmóvil, imagínate que hay suficiente libertad entre las piernas y la pelvis como para moverte hacia delante y hacia atrás.

Paso 2: A continuación, imagina agua fluyendo por la columna vertebral desde la firme base de la pelvis. Deja que el agua sostenga el cráneo como si estuviera separado de la parte superior de la columna vertebral. Deja que la corona de la cabeza sea levantada suavemente por la corriente de agua para que la cabeza se incline ligeramente hacia adelante y la parte posterior del cuello se alargue ligeramente hacia atrás y hacia arriba.

Paso 3: A medida que percibas el apoyo de tu columna vertebral, deja que tu conciencia llene todo el volumen tridimensional de tu cuerpo, luego deja que se expanda más para que tener una idea del espacio que te rodea. Deja ir el contenido de tus pensamientos y permítete sentir tus pensamientos en el cuerpo, de modo que los experimentes como ondulaciones dentro del campo energético de tu cuerpo en vez de como ruidos en tu cabeza. De esta manera, puedes empezar a abandonar el sentimiento habitual de tu cuerpo como una especie de objeto físico denso y aislado, con pensamientos que se desarrollan en una mente separada y sintonizarte con la experiencia de tu cuerpo como un campo de energía abierto, vivo, que respira, siempre relacionándose con el entorno que lo rodea. Esta es una parte del despertar a tu verdadero ser: completo, abierto y vivo.

Puedes aprender más sobre la Técnica Alexander y encontrar profesores locales visitando: alexandertechnique.com

(Artículo aparecido en la revista Lion's Roar).

El libro La constante universal de la vida, de Frederick Matthias Alexander, está publicado por La Liebre de Marzo.

Puedes descargarte un fragmento o adquirir el libro aquí.

Fuente: Lions Roar