Viaje a Isla Tortuga IX

Neuroteología (II) ¿Verdad incómoda o mentira cómoda?

Neuroteología (II) ¿Verdad incómoda o mentira cómoda?

(Artículo publicado en el número 134 de la revista Cañamo).

Vamos a seguir explorando la trifulca entre religión y ciencia. Seguiremos desentrañando si «la historia más grande jamás contada» tiene un valor epistemológico superior al Ratoncito Perez.

En el artículo anterior comentábamos la publicidad atea que iban a instalar algunos autobuses ingleses y estos días hemos leído, alborozados, que por lo menos un par de autobuses de Barcelona harán compañía a éstos. Lo que ha recibido una tímida protesta del obispado de Barcelona (de lo que también nos alborozamos).

Como comentábamos la religión está utilizando una sutil estrategia para acercarse a la ciencia: el becerro de oro. Como también dijimos la Fundación Templeton, del billonario John Templeton, en su intento de aproximar ciencia y religión ha establecido un premio de un millón y medio de dólares (que ya obtuvieron entre otros la Madre Teresa de Calcuta o Alexander Solzhenitsyn y que en los últimos veinte años han recibido principalmente científicos que rastrean lo divino en la naturaleza, como Paul Davies, Freeman Dyson o John Barrow). John Templeton añadió, poco antes de morir, 550 millones de dólares a su fondo, que supera de largo el billón de dólares. Lo más inquietante es que parte de este dinero ha ido a manos de organizaciones científicas tan prestigiosas como la American Association for the Advancement of Science y ha llevado a 90 facultades de medicina a ofrecer cursos sobre los vínculos entre salud y espiritualidad. Lo que ha provocado la protesta airada de algunos científicos. El poder de la Fundación Templeton es tal que hasta logró que Steven Weinberg, contumaz ateo, aceptara la invitación (previo cheque) a participar en uno de sus debates. Lo que le salvó fue que afirmara que estaba de acuerdo en que se estableciera un diálogo entre ciencia y religión, pero no en que fuera un diálogo constructivo. Algunos científicos han escapado a los cantos de sirena, y a los dólares, de la Fundación, como el físico Sean Carroll que se negó a acudir a un congreso patrocinado por la Fundación Templeton, en el que participaron 16 Premios Nobel y que también patrocinaba la American Physical Society. Según Carroll: “el propósito de la Fundación no es otro que hacer borrosa la frontera entre la ciencia y la actividad religiosa explícita, intentando hacernos creer que ambas empresas tienen un mismo propósito.”

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Anteriores:

Viaje a isla tortuga (I)

El cerebro expansivo: Neurociencias, mística y enteógenos (II)

Reflejos del alma. El revolucionario descubrimiento de las neuronas espejo (III)

Psicología evolucionista: la ciencia del culebrón (IV)

Canadá Trip. El nacimiento de la psiquedelia (V)

El té lisergico de las cinco: LSD (VI)

El té lisergico de las cinco (II): La política del éxtasis (VII)

Neuroteología: neuronas divinas o estafa cósmica (VIII)