Viaje a Isla Tortuga XII

Genes 0.2

Otra nueva crónica desde Isla Tortuga, por Fernando Pardo. Publicada en la Revista Cáñamo número 137. Como siempre, agradecemos a la redacción de Cáñamo el poder publicar estas crónicas en nuestro blog.

Como dijimos el mes pasado, vamos a seguir dedicando nuestro particular homenaje a Charles Darwin en su bicentenario, aunque solo sea por que, como dijo Daniel Dennet, tuvo «la mejor idea que haya tenido nunca nadie.» También recordábamos en el número anterior que hoy en día son pocos los que niegan la teoría de la evolución. Se trata básicamente de los fundamentalistas religiosos –creacionistas– que interpretan la Biblia literalmente y de su versión hip hop, el diseño inteligente. Ya explicamos como el juez John E. Jones desestimó la posibilidad de que el diseño inteligente se enseñara en las escuelas americanas junto a la teoría de la evolución, reconociendo que, en el caso del diseño inteligente, no estábamos frente a una ciencia sino ante a una ideología de corte religioso. Hay que reconocer que el juez Jones tuvo «un par» teniendo en cuenta de que se trata de un juez nombrado por George W. Bush, devoto asistente a la iglesia y conservador republicano.

Existe otro curioso grupo de científicos cualificados que son creyentes, pero cultivan sus creencias en el ámbito privado. Un ejemplo paradigmático es el de Francis Collins que dirigió el proyecto del Genoma Humano, en su vertiente pública, en paralelo al consorcio privado dirigido por Craig Venter, cuyo primer borrador anunciaron conjuntamente en la Casa Blanca acompañados de Bill Clinton. Los propagandistas del diseño inteligente han intentado reclutar a Francis Collins en sus filas, algo a lo que siempre se ha resistido, pues, pese a sus creencias, no tiene duda alguna de la incuestionable realidad científica de la teoría de la evolución.

Hemos de señalar que cuando se habla de teoría de la evolución, el concepto de teoría es distinto al que se tiene popularmente en relación a dicho término. En ciencia una teoría es más que una especulación de cómo son las cosas. No es como cuando decimos: «mi teoría es que el Barça va a ganar la liga». Científicamente, una teoría se convierte en un hecho cuando sus afirmaciones y predicciones se confirman repetidamente. Lo que no niega la posibilidad de que toda verdad científica sea provisional y esté sujeta a modificaciones a la luz de nuevas evidencias. Una teoría, en ciencia, es la forma más elevada de explicación científica.

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Anteriores:

Viaje a isla tortuga (I)

El cerebro expansivo: Neurociencias, mística y enteógenos (II)

Reflejos del alma. El revolucionario descubrimiento de las neuronas espejo (III)

Psicología evolucionista: la ciencia del culebrón (IV)

Canadá Trip. El nacimiento de la psiquedelia (V)

El té lisergico de las cinco: LSD (VI)

El té lisergico de las cinco (II): La política del éxtasis (VII)

Neuroteología: neuronas divinas o estafa cósmica (VIII)

Neuroteología (II) ¿Verdad incómoda o mentira cómoda? (IX)

El Buda cuántico (X)

Genes 0.1 (XI)